Menopausia y caída de pelo: qué pasa por dentro

Menopausia y caída de pelo: qué pasa por dentro

Si estás en menopausia, o cerca, y notás que tu pelo cae más, crece menos o se ve más fino que antes, quiero empezar por lo más importante: no es tu culpa ni hay nada raro en vos. La menopausia es una etapa de gran cambio hormonal, y el pelo es uno de los tejidos que más lo nota.

Es mucho más común de lo que se habla

En un estudio con 178 mujeres en menopausia, identificaron que el 52% tenía alopecia androgénica: un tipo de afinamiento y caída de pelo. Es un estudio chico, hecho en una sola clínica, así que no es un número para tomar como regla universal, pero muestra algo importante: si te está pasando, no sos la excepción.

Empieza antes de lo que pensás

Los cambios hormonales no arrancan cuando se corta la menstruación: la transición puede empezar hasta 10 años antes. Por eso es común notar cambios en el pelo ya en la perimenopausia, cuando todavía tenés ciclos.

Qué pasa adentro

Tu cuero cabelludo es un tejido muy sensible a las hormonas. En la menopausia pasan dos cosas al mismo tiempo:

1. Bajan los estrógenos. Hormonas fundamentales para el pelo: entre otras funciones, ayudan a que llegue más sangre al cuero cabelludo, y con la sangre llegan el oxígeno y los nutrientes que el folículo necesita para sostener el ciclo de crecimiento, mantenimiento y caída adecuado. Cuando los estrógenos bajan, la evidencia señala que el folículo puede funcionar de forma menos óptima a nivel metabólico y vascular. 

2. Los andrógenos ganan protagonismo. Son otras hormonas que siempre estuvieron, pero antes estaban en menor proporción frente a los estrógenos. Al bajar los estrógenos, su efecto relativo se nota más. Y los andrógenos frenan la señal que le dice al folículo que arranque un nuevo ciclo de crecimiento. Con el tiempo, el folículo se va achicando y el pelo sale más fino y con menos densidad.

El resultado: menos densidad, pelos más finos, cambios en la textura y, en algunas mujeres, más caída.

No es solo estético

Los especialistas señalan que estos cambios en el pelo pueden afectar el ánimo y la autoestima en esta etapa. Si a vos te pasa, es válido y merece atención.

Qué podés hacer

Consultar. Si notás cambios, hablalo con tu ginecólogo/a o con un/a dermatólogo/a. No todo lo que cae en esta etapa es por hormonas: el estrés o un déficit de hierro o vitamina D también pueden gatillar una caída, y conviene descartarlo con un análisis. Además, existen tratamientos tópicos, suplementos, farmacos y más que se indican según cada caso, y ahí no conviene improvisar.

Cuidar tu alimentación. La nutrición no reemplaza a ninguna hormona, pero cuando el folículo ya está más sensible, cualquier déficit pesa más: proteína, hierro, vitamina D. Ojo con suplementarte por tu cuenta: sin una deficiencia confirmada por análisis, no hay evidencia clara de beneficio, y algunos suplementos incluso pueden empeorar la caída, clave consultarlo con un profesional.

Cuidar el estrés y el descanso. Como vimos en el primer capítulo, son parte del cuidado del pelo, aunque en esta etapa cueste más.

Cuidar tu cuero cabelludo desde afuera. Con productos de buena calidad. En Perla Pli, mis recomendaciones son Ceres y Aurora. Son productos cosméticos: cuidan y acompañan, pero no reemplazan una evaluación profesional ni un tratamiento médico.

El cuidado externo y el interno no compiten: se complementan.

 

Cualquier duda que tengas no dudes en escribirme (camila@perlapli.com). Me encantaría conocerte y ayudarte desde mi formación.

Que tengas un muy lindo día de pelo. Nos vemos en los próximos capítulos.

Camila Sarabia, Co-fundadora y COO de Perla Pli, Lic. en Nutrición y Magíster en Metabolismo, Nutrición Hormonal y Deportiva

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